Ante el tráfico generado por las obras hidráulicas en la Calzada Ignacio Zaragoza, un grupo de personas ha tomado el camellón para crear puntos que permitan a los automovilistas pasar de los carriles centrales a los laterales. Esta vialidad es una de las principales de la ciudad, conectando el oriente con el Estado de México, por lo que el flujo vehicular es alto y suelen presentarse embotellamientos. Además, se construyen nueve tanques tormenta y un colector pluvial de más de un kilómetro, lo que también afecta la circulación. Ante el cierre de los carriles laterales en la estación Peñón Viejo de la Línea A del Metro, los conductores intentan sortear las obras cruzando el camellón a la altura de José del Río y cerca de la Calle Alfonso Alarcón, donde grupos de personas controlan el flujo a cambio de una contribución económica. Tanto conductores particulares como operadores de transporte público invaden el camellón, pese a que el Artículo 11 del Reglamento de Tránsito prohíbe circular por vías peatonales como camellones y aceras, con multas de 2,346 a 3,519 pesos y tres puntos de licencia. Las autoridades no aplican la sanción; en solo dos minutos, diez conductores invadieron el espacio, dejando de percibir al menos 23,460 pesos en multas. Las obras, que debían concluir en agosto, tienen varios tramos de carriles laterales cerrados desde hace más de seis meses.

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