Las dos dirigentes más visibles de Morena, la dirigente nacional Ariadna Montiel y la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, protagonizaron una nueva polémica en redes sociales con la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, con un intercambio de acusaciones y señalamientos.
Las morenistas le achacaron a la mandataria chihuahuense haber traicionado a la patria, a su estado y a su propio partido, el PAN, por el caso de la presencia de agentes de la CIA en esa entidad, así como por aparecer públicamente con el líder del PRI, Alejandro Moreno. Campos, por su parte, señaló que el partido guinda debe responder sobre los supuestos vínculos con el crimen organizado.
Todo inició a raíz de un mensaje que publicó el sábado Alejandro Moreno junto a una fotografía con la gobernadora de Chihuahua. El dirigente tricolor dijo que le dio mucho gusto saludarla y describió a Campos como una mujer de carácter, con experiencia política, liderazgo y un profundo compromiso con su estado; reconoció su trabajo al frente del gobierno, su capacidad para sumar, escuchar y construir acuerdos desde la pluralidad, y afirmó que el diálogo, la unidad y el trabajo conjunto son fundamentales para alcanzar grandes resultados.
Ese mismo día, Citlalli Hernández respondió a la publicación al considerar que la traición a la patria y la subordinación a los intereses injerencistas han unido a ambos personajes, y calificó el hecho de ridículo, además de señalar el desprecio que, a su juicio, generan entre la población.
A la crítica se sumó al día siguiente la presidenta nacional de Morena, quien comentó el mensaje de Moreno y calificó la postal como la de los más traidores a la patria. Cuestionó dónde quedó aquello de que no irían juntos y sostuvo que, además de traidores, son hipócritas, pues pactan arriba porque ya perdieron todo el apoyo abajo.
La tarde del lunes, la mandataria del estado del norte reviró también en esa plataforma digital: dijo que no suele responder a ese tipo de ataques, pero que los gritos y descalificaciones merecían respuesta. Señaló que, aunque sean días de brujas y fieles difuntos, lamenta que sigan viendo fantasmas en una reunión con Alejandro Moreno, y consideró que sería mucho más útil que respondieran las preguntas pendientes sobre los vínculos de Morena con el crimen y la muerte.
En el duelo de réplicas y contrarréplicas, Montiel respondió a Campos que no ven fantasmas, sino una fotografía que exhibe las complicidades entre quien suplica por la intervención y quien viola la soberanía abriendo la puerta a agentes extranjeros. Añadió que Chihuahua ocupa el tercer lugar nacional en homicidios dolosos, lo que atribuyó a un gobierno fallido, y retó a la gobernadora a no esconderse cuando llegue el momento de enfrentar la verdad, al advertir que por más lodo que arroje para distraer, las preguntas no desaparecen.
Respecto a ese mensaje, Hernández replicó que no se trata de un ataque, sino de un debate abierto, y sostuvo que Campos traicionó al pueblo de Chihuahua, sus leyes y la Constitución, además de señalar que desconocen sus posiciones ideológicas y las razones por las cuales se asume panista. La dirigente morenista añadió que Campos y Alejandro Moreno son unos traidores a la patria que sirven a intereses extranjeros.
Por su parte, el líder del PRI acusó que su reunión con la gobernadora provocó un ataque de pánico en Morena y afirmó que, ante los graves señalamientos sobre presuntos pactos con los cárteles del crimen organizado, sus adversarios no se atreven a decir nada. Sostuvo que por una reunión política, constructiva y democrática se hace un escándalo nacional, mientras que cuando se trata de exigir que se investiguen las presuntas complicidades con el narco se les acaba el valor, y advirtió que Morena se irá y tendrá que responder por el daño que le ha hecho al país.