Cuba sufrió otro apagón generalizado, el tercero en los últimos seis meses y el octavo desde finales de 2024, en un contexto de crisis energética agudizada por el bloqueo petrolero de Estados Unidos. La estatal Unión Eléctrica de Cuba (UNE) indicó que se investigan las causas de la desconexión total del sistema que afecta a toda la isla, de 9.6 millones de habitantes. El envejecimiento del sistema eléctricoнулся al bloqueo petrolero estadounidense desde enero hacen que los cubanos enfrenten apagones diarios de unas 30 horas en la capital, y de varios días en el interior de la isla. Una trabajadora independiente de 51 años declaró que tenían tres o cuatro horas de luz al día, y ahora no saben cuándo volverán a tener ese poquito de luz. La producción de electricidad en el país depende principalmente de siete centrales térmicas obsoletas, algunas de las cuales llevan más de 40 años en explotación y sufren averías frecuentes o deben parar para mantenimiento, así como de una red de generadores de respaldo alimentados con diésel importado. La central eléctrica Antonio Guiteras, ubicada en el oeste de la isla y la principal del país, se encuentra paralizada desde hace varios días por una falla. Esta central ha registrado más de 15 paralizaciones sucesivas por averías desde principios de año. Cuba se encuentra sumida en una fuerte crisis económica con escasez de alimentos, medicinas y una inflación galopante. Los apagones se han intensificado desde que la administración de Donald Trump cortó los envíos de petróleo desde Venezuela, principal proveedor de la isla, y amenazó con sanciones a otros países que le vendan combustible. Un joven programador de 24 años que trabaja para una empresa privada de desarrollo de software en La Habana Vieja regresaba frustrado a su casa, ya que sin electricidad no pueden trabajar. Desde enero, Trump ha aprobado una batería de sanciones contra entidades y dirigentes cubanos, y solo ha permitido que un petrolero ruso atraque en la isla, con 100,000 toneladas de petróleo. El magnate republicano considera que la isla, situada a 150 kilómetros de las costas de Florida, representa una amenaza extraordinaria para la seguridad nacional de Estados Unidos y ha amenazado en varias ocasiones con tomar su control. Bajo presión, La Habana adoptó a mediados de junio un paquete de medidas sin precedentes a favor de la economía de mercado, lo que supone una importante conmoción para el modelo de la isla desde la adopción del comunismo hace casi 70 años. Cuba solicitó para el martes una sesión especial de la Asamblea General de la ONU para abordar el tema de las sanciones estadounidenses. El chancellor cubano Bruno Rodríguez afirmó que Washington busca impedir que la Asamblea se pronuncie sobre el impacto del bloqueo petrolero y otras sanciones estadounidenses impuestas a la isla. La iniciativa se añade al debate anual que la Asamblea General de la ONU mantiene desde hace 34 años sobre el embargo estadounidense a Cuba. En 2025, la resolución a favor de su levantamiento obtuvo 165 votos, siete en contra y 12 abstenciones, su apoyo más bajo en diez años.