Los hundimientos y las grietas registradas en las colonias ubicadas debajo del Cerro del Peñón, en Iztapalapa, han inutilizado la red de desalojo de las aguas residuales y, en algunos casos, afectaron estructuras del Drenaje Profundo, expusieron vecinos y especialistas de la Secretaría de Gestión Integral del Agua.
El director de Concertación Ciudadana de la dependencia explicó que el Drenaje Profundo funciona bien, pero una lumbrera se regresó el agua en el año 2000 causando un enorme problema. "De ahí se tomó la decisión de subirla 10 metros, en esta zona es la única que se subió, para que el agua no se regrese", señaló Alfonso Hernández, quien durante 20 años operó el sistema hidráulico de Iztapalapa.
A través de esta infraestructura, la mayor parte de las aguas del Valle de México se desechan hacia Hidalgo.
Los especialistas detallaron que los hundimientos anularon la inclinación para drenar los caudales, por lo que en colonias como Ejército de Oriente, Santa Martha Acatitla, La Colmena o Vicente Guerrero se registran inundaciones.
Para mitigar las afectaciones, ductos de hasta 1.5 metros de diámetro son introducidos por constructoras para dirigir los caudales hacia nuevos tanques de tormenta, algunos con infiltración de lluvia, y al vaso regulador El Salado, para después remitirlos al Drenaje Profundo.
La semana pasada, el titular de la Segiagua, José Mario Esparza, expuso a los colonos que las obras son necesarias y tienen que realizarse, después de que vecinos amagaron con detenerlas. Las obras estaban programadas para concluir en mayo y ahora las autoridades estiman terminarlas en agosto, debido a que las lluvias anticipadas retrasaron los trabajos.
Colonos cuestionaron que la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, y la Alcaldesa, Aleida Alavez, presentaran el jueves los proyectos de drenaje, para los que se destinaron mil 500 millones de pesos, sin convocar a los vecinos y siete meses después de comenzar los trabajos.
Vecinos también acusaron que la intervención ha ocasionado socavones, fisuras en el cableado y daños en la cimentación de las casas, además de problemas de movilidad debido al rompimiento de calles y banquetas para introducir las tuberías.
La vecina Lucila Liévana cuestionó cómo irá el colector debajo de Calzada Ignacio Zaragoza para llevar el agua a El Salado, si esa avenida también se hunde y cada que llueve se inundan las vías de la Línea A del Metro.
El vecino Alfonso Mejía reclamó sobre las lagunas azolvadas que no pueden regular la lluvia y las fugas de agua provocadas por las obras.