Hermanos Vázquez fue una de las cadenas comerciales que permaneció en la memoria de muchos mexicanos. Durante décadas, sus mueblerías formaron parte del paisaje comercial del país y se convirtieron en un negocio familiar cuyo legado trascendió la venta de muebles. Con el paso de los años, uno de los integrantes de la familia Vázquez se convirtió en uno de los empresarios más importantes de México. A través de su grupo empresarial construyó un conglomerado con presencia en hospitales, servicios de salud, banca, hoteles y medios de comunicación, con miles de empleados e ingresos millonarios. La cadena de muebles desapareció después de décadas de operación, mientras los cimientos del negocio familiar dieron paso a uno de los imperios empresariales más diversificados de México.

La historia comenzó en 1945, cuando Venancio Vázquez, un inmigrante originario de Galicia, España, abrió una pequeña mueblería en la Ciudad de México. El negocio, llamado Almacenes Hermanos Vázquez, se dedicaba a fabricar y vender muebles mediante un sistema de crédito: los clientes podían llevarse sus compras y pagarlas en abonos que los empleados cobraban directamente en sus domicilios. Con el paso de los años, sus hijos Olegario, Mario, Abel y Apolinar se incorporaron a la empresa familiar y comenzaron a buscar nuevas formas de hacer crecer el negocio. Uno de los cambios más importantes llegó en los años cincuenta, cuando Olegario propuso dejar atrás las ventas a crédito y apostar por el pago de contado, con precios cercanos al costo para atraer a más compradores. “Mis hermanos y yo fuimos los revolucionarios. Como no nos gustaba salir a cobrar los abonos, allá por 1952 se me ocurrió la idea de vender al contado, lo cual era poco típico para la época. Para que funcionara, nos planteamos vender casi al costo. Y funcionó”, recordó Olegario Vázquez Raña en una entrevista.

La estrategia cambió el rumbo de la mueblería. Hermanos Vázquez amplió su catálogo más allá de los muebles y comenzó a distribuir productos para Aurrerá, una de las cadenas de autoservicio que ganaban terreno en México. Así, el negocio fundado por Venancio dejó de ser una pequeña tienda familiar para convertirse en una empresa de mayor alcance, dirigida por sus cuatro hijos.

La sociedad entre los cuatro hermanos comenzó a fracturarse en 1973, cuando Olegario Vázquez Raña fue secuestrado. El empresario sobrevivió al episodio, pero el acontecimiento llevó a la familia a replantear el rumbo de sus negocios y abrió la posibilidad de que cada uno desarrollara proyectos por separado. Hasta entonces, Olegario era quien llevaba las finanzas y la administración de Hermanos Vázquez, pese a que la propiedad estaba repartida entre los cuatro. Mario fue el primero en tomar otro camino. Interesado en el periodismo, concentró sus esfuerzos en la Organización Editorial Mexicana y decidió ceder su participación en los negocios familiares. La separación continuó después de la muerte de sus padres, en 1980 y 1983, cuando el acuerdo que mantenía unidos a los hermanos perdió vigencia. Abel también vendió sus acciones para emprender con la cadena de muebles K2. Con las salidas de Mario y Abel, Hermanos Vázquez quedó en manos de Olegario, quien concentró 66% de las acciones, y Apolinar, con el 33% restante.

Al frente de la mueblería, Olegario comenzó a desarrollar nuevos negocios y diversificar sus inversiones. En 1986 adquirió el Hospital Humana del Pedregal, un complejo que ofrecía servicios médicos de lujo a personas de alto poder adquisitivo, pero que atravesaba dificultades financieras desde la crisis económica de 1982. La operación permitió rescatar el inmueble, convertirlo en el primer Hospital Ángeles y sentar las bases de Grupo Empresarial Ángeles, su conglomerado de negocios. Mientras Hermanos Vázquez seguía operando, Olegario construía un imperio en otros sectores. La cadena de muebles formaba parte de sus negocios, pero sus inversiones comenzaban a tomar otra dimensión en sectores como la salud, la hotelería y las finanzas. Para 1998, sus empresas registraban ventas por 4,400 millones de pesos, activos por 6,645 millones y una plantilla de más de 35,000 trabajadores.

La expansión también marcó el relevo generacional. Hacia 1996, su hijo Olegario Vázquez Aldir, quien había trabajado en la mueblería durante su adolescencia, asumió la dirección general del grupo y participó en una etapa de crecimiento que llevó sus inversiones hacia nuevos sectores. En el año 2000, el grupo adquirió la cadena hotelera Camino Real por cerca de 300 millones de dólares. A esta operación se sumaron la expansión de Hospitales Ángeles, la consolidación de Grupo Financiero Multiva y la compra de medios de comunicación como Excélsior e Imagen Radio. El negocio familiar comenzaba a transformarse en un conglomerado con intereses en industrias muy distintas. Incluso algunos de los espacios que alguna vez albergaron las mueblerías tuvieron un nuevo destino. Uno de los inmuebles más representativos de Hermanos Vázquez, ubicado en la zona de Miguel Ángel de Quevedo, cerca de Ciudad Universitaria, en el sur de la Ciudad de México, fue reacondicionado para convertirse en el corporativo y los estudios de Imagen Televisión. Así, un espacio ligado durante años al negocio familiar terminó convertido en parte de otro de los proyectos empresariales de los Vázquez Raña.

Luego de varias décadas como una de las cadenas de muebles más reconocidas de México, Hermanos Vázquez dejó de operar entre 2013 y 2014. Su salida ocurrió en un mercado muy distinto al que había impulsado su crecimiento: cadenas como Elektra y Coppel habían fortalecido sus esquemas de financiamiento, la competencia ofrecía nuevas alternativas de compra y los consumidores comenzaban a cambiar sus hábitos. La transformación del comercio, la competencia de productos importados y el crecimiento de las compras por internet también presionaron a la industria mueblera nacional. Poco a poco, el modelo que había convertido a Hermanos Vázquez en un referente del sector perdió terreno frente a nuevas formas de comercialización y consumo. Con el cierre de las tiendas, Olegario Vázquez Raña y su familia dejaron atrás el negocio que durante décadas formó parte de su historia empresarial. El grupo concentró sus esfuerzos en otros sectores y continuó expandiéndose.

La desaparición de Hermanos Vázquez no significó el fin del proyecto empresarial de la familia, sino el cierre de una etapa. En 1998, Olegario Vázquez Aldir fundó Grupo Empresarial Ángeles, que en 2024 adoptó el nombre de Grupo Vazol y consolidó una estrategia de diversificación mucho más amplia que la venta de muebles. Hoy, el conglomerado tiene presencia en seis divisiones que abarcan distintos sectores de la economía mexicana: servicios de salud, con Hospital Ángeles Health System, una de las principales redes hospitalarias privadas del país; farmacéutica, con Laboratorios Kener, dedicado a la fabricación de medicamentos y soluciones inyectables; ciencias de la salud, con investigación, formación y atención especializada; servicios financieros, con Grupo Financiero Multiva, orientado a sectores como infraestructura, energía y gobierno; medios de comunicación, con Grupo Imagen Multimedia, con presencia en radio, televisión, medios impresos y digitales; y hospitalidad, con Camino Real, con operaciones en el sector hotelero.

De acuerdo con el ranking 2026 de las 500 empresas más importantes de México, Grupo Vazol ocupa el lugar 59, con ventas por 92,813 millones de pesos y alrededor de 45,000 empleados. Tras la muerte de Olegario Vázquez Raña, el 28 de marzo de 2025, su hijo Olegario Vázquez Aldir continuó al frente del conglomerado. Aunque las mueblerías dejaron de existir, Hermanos Vázquez forma parte de los orígenes de este grupo empresarial. La cadena que durante décadas amuebló los hogares de millones de mexicanos fue el punto de partida de una historia que cambió de nombre, escala y negocios, pero que conserva el sello de la familia Vázquez.

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