La inteligencia artificial redefine el panorama laboral global, pero su impacto golpea con especial dureza a las mujeres en posiciones iniciales, pues existe tres veces más riesgo de que ellas se vean desplazadas en tareas fundamentales del ecosistema digital, algo que ya sucede en el sector de los programadores junior.
De acuerdo con datos de Anthropic, en 2025 se registró una caída entre trabajadores de programación de alrededor del 14% en un rango de 22 a 25 años, una señal que da muestras de que el tiempo para encontrar un nuevo puesto para los recién graduados es mayor y, por ende, su entrada a la economía.
Este problema se agudiza en el género femenino, pues un estudio de la Organización Internacional del Trabajo advierte que el 29% de las ocupaciones dominadas por mujeres están expuestas a la IA generativa, frente a solo el 16% de las ocupaciones dominadas por hombres.
Las tres razones principales por las que sucede esto es que están sobrerrepresentadas en los empleos más susceptibles de automatización; siguen infrarrepresentadas en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas; y los propios sistemas de IA suelen reflejar y reproducir sesgos de género arraigados en las sociedades.
Las mujeres están en puestos donde una gran parte del trabajo del día a día son actividades automatizadas, repetitivas, o donde la persona agrega muy poco valor.
Para las especialistas, a este hecho se suma que el talento junior sufre un impacto directo en áreas técnicas como el desarrollo de software y el diseño de interfaces, las cuales antes servían como escuela para las nuevas programadoras y diseñadoras, pero ahora las ejecutan algoritmos y plataformas automatizadas, lo que dificulta el inicio de trayectorias profesionales sólidas y las obliga a reinventarse desde sus primeros años en la industria.
La IA generativa no está entrando en un mercado laboral neutral. Las normas sociales de discriminación y desigual en la distribución de las responsabilidades de cuidado y las políticas económicas y laborales siguen determinando quién accede a qué ocupaciones y en qué condiciones.
Como resultado, las mujeres se concentran en ocupaciones con mayor probabilidad de estar expuestas a la automatización y siguen estando infrarrepresentadas en los empleos relacionados con la IA, afrontando mayores riesgos pero menos oportunidades derivadas de este cambio tecnológico.
El panorama actual muestra que las mujeres siguen poco representadas en el sector tecnológico con apenas un 30% de la fuerza laboral mundial en IA, según datos de la OIT a 2022.
Y es que a pesar de los esfuerzos por incluirlas, ellas todavía luchan por obtener confianza, habilidades técnicas y las conexiones necesarias para prosperar en una era dominada por la IA.
Muchas profesionales llegan a este ecosistema desde otros antecedentes educativos, enfrentando paradigmas tradicionales sobre la estabilidad laboral y preparándose de más para demostrar que son capaces de hacer el trabajo.
La dinámica se refleja en una tendencia entre las profesionales a refugiarse en la educación formal para avanzar. Muchas mujeres prefieren tomar un curso adicional, obtener micro-credenciales o cursar una segunda maestría antes que dedicar tiempo a construir una red de contactos sólida, lo cual representa una estrategia que busca el ascenso mediante el mérito académico, pero a menudo ignora que el mercado valora otros factores relacionales.
Somos más las mujeres que los hombres que tenemos esta mentalidad de que vas a tener este ascenso con base en el mérito y sí hay una parte importante, pero también las conexiones resultan vitales para mejorar las condiciones laborales y acceder a roles de mayor impacto en la tecnología.
El ecosistema demanda que las profesionales nunca busquen trabajo solas, ya que las redes de apoyo rompen las barreras económicas y de género que limitan el acceso a la educación y al empleo.
No basta con acumular una gran cantidad de contactos; la calidad y la diversidad de las relaciones definen el éxito profesional. Un capital social heterogéneo permite recibir alternativas de empleo desde sectores inesperados y obtener visibilidad ante personas que toman decisiones.
En este sentido, Laboratoria anunció que su programa Activa tu carrera dará becas del 100% como parte de una iniciativa que busca impulsar la empleabilidad de mujeres desempleadas que no reciben las respuestas que esperan, a pesar de acumular cursos, certificaciones y postulaciones.
Activa tu carrera es un programa con una duración de 12 semanas, en formato 100% remoto y con sesiones en vivo, diseñado para mujeres mayores de 18 años en Latinoamérica, con el fin de definir el rumbo laboral y aprender a presentar la trayectoria profesional para conectar con las oportunidades deseadas.
Se trata de un programa donde ellas acceden a una red de mentoras expertas en su industria, reciben retroalimentación personalizada sobre su CV y participan en simulacros de entrevista donde obtienen claridad sobre cómo comunicar su experiencia, qué destacar y cómo responder con más seguridad.